domingo, 11 de octubre de 1998

Entrevista a Raúl Alfonsín: “Estamos produciendo un cambio cultural en la política argentina”

Por Martín Appiolaza, publicada en Diario Los Andes, 11 de octubre de 1998



- ¿Existió realmente en 1983 un pacto militar-sindical, como usted denunció durante la campaña electoral?
- Estaba absolutamente convencido de que estaban en conversaciones, no le quepa ninguna duda.
- En la Semana Santa de 1985, cuando usted disolvió la multitud que repudiaba el levantamiento militar, ¿la casa estaba en orden?
- Las mujeres casadas mantienen la casa en orden, pero se pueden enfermar. En ese momento, fíjese que no sabía cómo me iba a ir en Campo de Mayo. Vine con la rendición de la gente. Qué le parece sí estaba en orden. Todos estábamos sumamente preocupados. Yo quería dar muy claramente la sensación de que la gente tenía que irse de manera ordenada.
- A los pocos meses se aprobó la ley de punto final y un año después la de obediencia debida. ¿No se las negoció durante el levantamiento carapintada?
- ¡Para na-da. Pregúntele a los propios protagonistas! La ley de punto final fue una mala ley, porque lo que se quería era que los jueces actuaran. Lo que pensaba era que no procesaban a quienes eran acusados de violaciones de los derechos humanos. Pero tuvo el resultado exactamente inverso. Se procesó a todos los que aparecían como imputados. Los organismos de derechos humanos criticaron la aplicación que se hizo. Luego, llegó la obediencia debida… Bueno, pero a pesar de ello no hay país en el mundo que haya hecho todo lo que nosotros hicimos en materia de derechos humanos. Uno de nuestros mayores objetivos era fortalecer la democracia.
- Por las conductas de su gobierno, parece que perder la democracia los atemorizaba.
- Sabíamos que en la medida que avanzáramos en materia de derechos humanos, estaríamos debilitando la consolidación de la democracia. Por eso yo lo veía constantemente al tema. Además cargábamos con el problema de la deuda externa. Fíjese cuál es la situación de Rusia ahora, así recibí el país, en cesación de pagos. Por esta preocupación es que abandoné la presidencia cuando me lo pidieron. Todos los partidos que integraron el Frejuli me reclamaron la entrega inmediata del poder, comenzando por el Partido Justicialista y la CGT. Incluso grupos de la ultra derecha estaban organizando la toma de supermercados en Buenos Aires y Santa Fe.
- Se publicó que había un acuerdo entre esos grupos y el entonces presidente electo.
- Eso no lo puedo decir.
- ¿Existió un golpe de Estado económico?
- Puede ponerle el nombre que quiera; hay muchas formas de expresar la realidad. Las corridas hacia el dólar se producían por los consejos que daban todos los bancos en general y, además, el propio Cavallo fue a decirle a los bancos que no nos dieran facilidades.
- ¿Por qué no lo denunció? ¿Quiénes fueron?
- Lo denunciamos. Fueron todos. Cualquier gerente de finanzas de una empresa importante que no aconsejaba un cambio de portafolios, era despedido. Tuvo mucho que ver con la crisis el copamiento de La Tablada. Y, como si fuera poco, Estados Unidos no nos apoyaba para nada, al contrario.
- ¿Hubo un gran cambio en la actitud de la gente desde que asumió hasta que se fue?
- Sí, sí, pero la gente me aprecia. No digo que me vote.
- ¿Lo han perdonado?
- Pienso que sí.
- ¿Qué le tienen que perdonar?
- En esto juega la piadosa ley de las comparaciones.
- ¿Qué lugar le guarda la historia?
- No lo voy a decir yo. A la hora de los balances los esfuerzos serán evidentes.

La Alianza y el fin del menemismo
Mientras Fernando de la Rúa repite que de la interna con Graciela Fernández Meijide surgirán los candidatos a la presidencia y vicepresidencia de la Alianza, Raúl Alfonsín le dijo a Los ANDES que no le disgutaría que la dirigente frepasista aspirara a gobernar Buenos Aires.
El ex presidente miembro de la máxima conducción de la alianza opositora, dio así a entender que está de acuerdo con que Fernández Meijide dispute la gobernación de Buenos Aires, si pierde la interna del 29 de noviembre. Coincide con Chacho Álvarez cuando, en declaraciones a este diario, había dicho que Alfonsín compartía su propuesta.
El caudillo radical recordó los buenos y malos momentos de su gobierno, la crisis que lo obligó a abandonar antes de tiempo el sillón de Rivadavia, y consideró que los argentinos le han perdonado los errores de su gestión.
En el medio de un comedor sobrio, con paredes forradas con diplomas, títulos y distinciones, Alfonsín se ve activo y no elude responder sobre la relación entre el levantamiento militar de Semana Santa y las leyes que beneficiaron a los militares juzgados a mediados de la década pasada, por violaciones a los derechos humanos.
Admite que el temor a perder la democracia condicionó muchos de sus actos de gobierno, y no evita criticar la falta de respeto a las instituciones durante los gobiernos de Carlos Menem: “Estamos sufriendo una regresión desde la democracia a la república. La república fue un avance muy importante que vivió la humanidad, para preservar la libertad frente al poder absoluto. Así surgieron los controles republicanos. Después hubo un salto hacia la democracia, dándole a la gente las libertades positivas y los derechos. Eso se está perdiendo”.
-¿Cómo cambiarlo?
- Empezando con una gran coalición nacional que es lo que pretendemos hacer con al Alianza. Tendrá que tener la fuerza suficiente como para poder ser más fuerte que los que le hacen mal a la república.
- ¿Sigue sosteniendo aquella idea del tercer movimiento histórico?
- Mire, ya en el discurso de Parque Norte, llamé a la coincidencia a todos los sectores. Pero la idea del tercer movimiento histórico, la dejé de usar porque se le dio una connotación movimientista y no de partido.
- ¿La alianza no tiene un componente movimientista?
- Es una alianza de partidos.
-¿El radicalismo y el Frepaso podrían llegar a fundirse?
- Pienso que no. Cada partido mantendrá su individualidad pero en el marco de lo que podrá ser para adelante una confederación de partidos.
- ¿Cómo debería ser la convivencia?
- Tipo gobierno de coalición.
- ¿Qué modelo de coalición?
- El estilo chileno o italiano. La diferencia entre uno y otro es que en Italia tienen un sistema parlamentario.
- ¿Insiste con un gobierno semi presidencialista?
- Por supuesto. Y creo que es posible implementarlo. No quiero adelantarme, no está en mí decidirlo, ni lo hemos discutido. No sería de poca importancia que el jefe de gabinete jugara más como primer ministro, como lo permite la Constitución. Es una institución que hemos pensado para tiempos de crisis, puede realmente servir para todo momento. Aunque vamos a vivir tiempos difíciles.
- ¿Cuál es su pronóstico?
- El año que viene no vamos a tener crecimiento, habrá aumento de la desocupación, mayores problemas en la cuenta corriente. Además, vamos a llegar el 10 de diciembre con los cultivos de la cosecha fina hechos y a la baja, los planes para la cosecha gruesa también, y los planes de los industriales ya van a estar hechos…
- La CGT estará fortalecida…
- yo creo en la necesidad de que haya un sindicalismo fuerte pero democrático. Además, no está el tiempo ni el ánimo de los argentinos para una oposición destructiva. No creo que haya tantos paros generales como en mi gobierno. Descontento social hay siempre, sobre todo en situaciones como en la que vivimos con tanta desocupación y pérdida del salario real. Vamos a tener que cargar con todo esto porque no vamos a solucionar los problemas de la noche a la mañana. Sí, tenemos que demostrar que cambiamos el rumbo de un día para el otro. Entonces, el que más tenga, será el que más esfuerzo haga para la solución de los problemas.
-Esta presión sobre los sectores que más tienen ¿genera nuevos frentes?
- Sí, pero no todos estarán en contra. Vamos a tener el apoyo de la pequeña y mediana empresa, además de algunas grandes empresas. Las que tengan un sentido nacional y piensen en la necesidad de invertir en serio en la Argentina y quedarse va a sumarse al esfuerzo.
- Con tanto optimismo, ¿la Alianza tendría que prepararse nuevamente?
- Mire, creo que sí. Estamos produciendo una especie de cambio cultural en la política Argentina. No recuerdo, y eso que llevo muchos años en esto, que se haya dado con más de un año de anticipación un documento con los objetivos generales. Primero está la plataforma y después los proyectos de leyes necesarios para el desembarco.
- ¿Cómo aprovechar el sacar mayor provecho en la distribución de las candidaturas? ¿Está de acuerdo con que en la interna se defina sólo al candidato a presidente y los otros cargos se negocien?
- Más bien tiene que haber criterios. Tenemos que concretar un gobierno de una alianza, que va a ser de coalición. En el gabinete, no debe haber un reparto de cargos como se dice vulgarmente, sino tiene que estar compartido.
- ¿Consensuando con anticipación?
- Y… si es posible. Para evitar cualquier discusión estéril.
- ¿Cuándo se conocerá esa distribución de cargos?
- Todavía faltan algunos días, me parece. Yo no estoy en la discusión de la ingeniería de la alianza, ni he querido estar. No sé cómo van las conversaciones de último momento. Lo que sí le puedo decir es que se está en conversaciones.
-¿Qué opina de Fernández Meijide candidata a la gobernación de Buenos Aires?
- Si usted le pregunta, ella le va a decir que quiere se presidenta, pero yo la imagino gobernadora.
- ¿Cómo interpreta el avance de la social democracia Europea?
Es muy importante, ganó en 11 de 13 países. La Unión Cívica Radical está adherida a la Internacional Socialista y a la socialdemocracia; además, estamos ahora en una alianza de centro izquierda.
- Pero Duhalde los corre por izquierda…
- Eso es oportunismo. Duhalde y Cavallo son la centro-derecha.
- ¿El modelo está agotado?
- Los dos decimos que el modelo está agotado. Duhalde dice que se agotó porque fue exitoso y la Alianza, porque fue un desastre. Lo que no hay que hcer es confundir los instrumentos: para hablar del modelo es demasiado presuntuoso. Nosotros seguimos sosteniendo el modelo porque no vamos a cambiar la convertibilidad. Sabemos perfectamente que hay cosas irreversibles: el 70% de las personas y empresas tienen créditos y una devaluación podría significar una catástrofe. Las privatizaciones también son irreversibles. Nuestra idea es distinta, porque no queremos construir un Estado desertor sino un Estado que procure concretar como utopía básica fundamental la libertad y la igualdad al mismo tiempo.
- ¿La Alianza no teme quedar a la derecha?
- Las posiciones establecidas en la Carta a los Argentinos son progresistas. Creemos en establecer una sociedad de progreso en el marco de la construcción de una república democrática moderna. La gobernabilidad estará vinculada al tránsito por un sendero angosto, evitando caerse para un lado. En el costado de la derecha estarán los intereses de los sectores más poderosos, pero la Alianza sabe que hay restricciones, deuda externa, globalización, cuenta corriente y balance de pagos. No queremos actuar con voluntarismo y caernos al abismo por la izquierda. Pero queremos estar en ese costado por el centro pero inclinados hacia la izquierda. Para lograrlo se necesita mucho más que un partido en el gobierno, sino una coalición que consiga el consenso mayoritario y sea más fuerte que los otros intereses.