sábado, 26 de mayo de 2007

Nos descubrieron, por fin nos descubrieron

Cuyo Noticias (25-05-07)

No seamos tan pajueranos. Que en la Argentina hay violencia no es una novedad. Lo curioso es la importancia mediática que se le hemos dado a una guía para turistas norteamericanos del Departamento de Estado. Se trata del tipo de informes que redactan funcionarios de cuarta línea (como es una práctica usual en todas las embajadas) a partir de los datos que aparecen en los diarios y alguno que otro aportado por la inteligencia local. Que la Cancillería Argentina se queje, es lógico. Que transformemos una guía turística en un diagnóstico del país habla mal de nosotros. Pero que demos gritos de horror porque habla de Mendoza, es ridículo. “¡Nos descubrieron, por fin nos descubrieron!”, nos faltó festejar citando a Les Luthiers.
Para enfriar la cabeza, tendríamos que revisar las menciones que la misma guía hace de todos los países del mundo (lamentablemente no se ocuparon solo de nosotros). Advierte de los robos en Santiago de Chile; de Brasil dice de todo; equipara la tranquilidad canadiense con otras ciudades de Estados Unidos; le pega a un aliado tradicional y pacifista como Costa Rica; pinta a los cubanos asaltando norteamericanos con machetes; advierte de los robos en los trenes de Suiza donde son más tranquilos que Heidi; ¡cuidado con los suecos!, que cada vez roban más autos y casas. Y no se salva ni Nepal, donde los maoístas asaltan turistas gringos.
Hay que entender que desde el 2001 Estados Unidos le teme un poco más al mundo. Y que hace poquitos meses asaltaron a la hija de Bush en la Ciudad de Buenos Aires. Quizá así se comprenda mejor una nota aparecida en la edición de ayer del Washington Post que advierte sobre la pérdida de eficacia de las reacciones internacionales norteamericanas, debido a que sus diplomáticos viven en otros países aislados, custodiados, en fortalezas y alejados de la cultura a la que deben conocer.
Volviendo a casa: si comparamos estadísticas de la Argentina con el mundo, las tasas de violencia delictiva son bajas o en el peor de los casos medianitas. Mendoza no desentona mucho. Un indicador son los homicidios cada 100 mil habitantes: nuestra provincia está en niveles de países considerados seguros y muy por debajo de muchas ciudades en los Estados Unidos.
Entonces, en lugar de magnificar guía para turistas e ir a reclamar justicia a la puerta de MacDonald's, sería mejor hacernos grandes y asumir que la violencia es un problema que ha sido advertido por todos desde hace tiempo y que debemos abordarla de manera responsable. Los escandaletes duran poco, pero las soluciones llevan mucho tiempo.

Martín Appiolaza (ILSED)