domingo, 6 de julio de 2008

Recordando a Aníbal Appiolaza: Si yo tuviera el corazón...



Publicada en Diario Los Andes, 6 de julio de 2008



En la boca del Río Negro todavía cuentan que cuando Aníbal Appiolaza tocaba en el bandoneón el tango “La Tormenta”, empezaba a llover a mares y el Atlántico se metía al pueblo.

Dos veces pasó: lo tocó en el bar de un primo, a unos kilómetros de Viedma, y el mar se volvió loco. Por eso se lo pedían siempre, y siempre se negaba diciendo que ese día el pronóstico del tiempo no favorecía la leyenda.

Ahora está muerto. Sin embargo, la ironía que proponía con la leyenda del tango y la tormenta, nos pinta un poquito al personaje. No era un mago, sino un tipo más.

En estos días de despedidas nos tentamos con cincelar en el mármol, de llenar las tumbas de gloria.

Por eso, entre el amor y la razón, entre el nieto y el periodista, sería bueno hablar del laburante de la partitura, del artista mendocino que como muchos otros, con carencias, contradicciones y la mayor dignidad que pudo, dedicó casi todo a tratar de aportar a un tango estéticamente dignificado. Que no es poco.

Se alejó con su hermano Héctor de la tradición del tango bailable, para militar por un estilo armónicamente más elaborado, más de sala de concierto.

Pugliese primero y Piazzolla después. Es sabido que una opción estética es más que un gusto, es también una posición frente al mundo.

Optar por los renovadores del tango, los que le metieron olores, historias, rugosidades contemporáneas, generó afortunadamente las acusaciones de traición a la tradición, de elitismo.

En la innovación buscaban un tango joven al que los jóvenes eran aún indiferentes.

Por eso estaba entre absorto y feliz cuando después de tocar con Fito Páez esa “juventud” esquiva, roquera que se deliraba con ruido a tachos, se le acercaba con respeto a saludarlo.

Pero no todo era transgresión. En las orquestas hay diferentes gustos y también necesidades económicas. Entonces el repertorio mezclaba de todo.

Aunque el momento de disfrute mayor estaba en aquellos que representaba el desafío. Como conseguir la aprobación de Piazzolla para tocar su Concierto de Bandoneón y presentarlo con la Sinfónica en el Independencia (todavía anda por allí la partitura original con el visto bueno y la dedicatoria)... 
Martín Appiolaza - Periodista y nieto del compositor