martes, 12 de abril de 2011

Una opción de extremos

Publicado en Diario Los Andes, 10 de abril de 2010

García no atendió el voto de una parte de la gente, que apoyó al militar sublevado que promete una reforma constitucional para cambiar el sistema político y económico.


Por Martín Appiolaza, especial para Los AndesLas noticias cuentan que el Perú llega dividido a la elección presidencial. Bueno, no es ninguna novedad. El Perú parece que siempre estuvo partido. Desde la colonia emergen una y otra vez las dificultades para construir un país para todos. Más igualitario. 

Son grietas profundas que emergen en extremos: la miseria, la riqueza y la corrupción, un capitalismo globalizado y la producción comunitaria, el racismo y la resistencia cultural, la violencia en todas sus formas y el crimen organizado se expanden allí donde el Estado moderno nunca llegó. Son problemas universales, pero en estos días el foco está puesto en el Perú que optará entre candidatos tan extremos como su historia.

La oferta electoral no suena muy tentadora. El favorito es un militar retirado, Humala, sospechado de violaciones a los derechos humanos y formado en la Escuela de las Américas, con un discurso nacionalista y énfasis en la atención de los problemas sociales. Lo siguen de cerca la hija del dictador Alberto Fujimori -a quien quiere indultar-, ahora preso por las atrocidades que cometió su gobierno.


Un economista con nacionalidad norteamericana más interesado en los negocios del sector privado y el recorte de la inversión social, que en los problemas medulares del país. Y un ex presidente, Toledo, que se fue del gobierno muy mal valorado pero fue reivindicado por mérito de un sucesor decepcionante. Participe y elija.

Mientras escribo, me aparecen los tweets del comentarista político Carlos Basombrío. Pide desesperadamente que los candidatos democráticos renuncien a sus aspiraciones y se pongan de acuerdo, para que la opción en segunda vuelta no sea entre el militar cuasi chavista y la hija del dictador facineroso como indican las últimas encuestas. Basombrío es un intelectual serio. Otros, que también lo son, han suplicado un acuerdo de la centro derecha y la centro izquierda, para evitar que la opción sea tan extrema que ponga en riesgo la joven democracia.

Extremos. Dramatismo. Temor insuflado. ¿Cómo entender? ¿Es un país que se suicida o una mayoría que quiere romper el molde? ¿De dónde vienen esas fuerzas centrífugas? Silvia, como siempre, es la llave para tratar de entender el Perú. Llegó un día, cuando vivía en Lima, para darnos una mano en cuidar los niños y la casa. Costó.

Un día le pregunté sobre el abismo social entre los que tienen y los que no . Me dijo: “Es que no se mezclan”. Y me contó una anécdota.

Dicen que una pelirroja y altiva mujer entró decidida al restaurante del exclusivo Club Regatas de Lima. La mujer entró sin atender a la reverencia del portero. Dos pasos atrás la seguía hablando por celular un hombre con traje, más petiso, piel curtida y rasgos del altiplano. Cuando quiso entrar, el portero lo paró con la mano. El “cholo” -como le dicen a la gente de la sierra- miró desconcertado.

“Los choferes tienen que esperar afuera”, le espetó el portero. ¿Y….entiende lo que significa?, me preguntó doña Silvia. Que a esos lugares exclusivos no podemos entrar los cholos. ¿Quiere saber quién es el cholo al que no dejaron entrar? Es el presidente Toledo. Iba junto con su esposa de Bélgica a cenar.

Doña Silvia es ingeniera agrónoma y limpia casas. Nació y estudió en la selva. Donde vivía talaron todos los árboles. Entonces se fue a vivir a Lima. Se casó con un chofer de combis. En un desayuno de 2004 explicó que Fujimori seguía teniendo adeptos porque la economía no había estado tan mal después de la hiperinflación y también había terminado con el grupo mesiánico y salvaje de Sendero Luminoso.

¿Y la corrupción y la violación a los derechos humanos? “Sí, pero solucionó algunos problemas. Yo no soy fujimorista, sino que le explico para que entienda”. ¿Y cuáles son las alternativas?  ¿No le gusta Alan García o el grupo de Susana Villarán? “Alan está mal de arriba, ese pata fue muy malo como presidente. Y a los de Susana le dicen la izquierda caviar, tienen buenas intenciones pero pocos votos”, sentenció. Años después, la charla tiene vigencia. El que escolte a Humala y entre a segunda vuelta puede ser presidente.

En un balotaje perdería Humala, como ya le pasó con Alan García en 2006. García no atendió al voto harto de una parte de la gente que apoyó al militar sublevado,  antisistema, preocupado por lo social que promete una reforma constitucional para cambiar el sistema político y económico. Pero tampoco debilitó el voto autoritario que sigue a Fujimori, fuerte en sectores populares y clases altas, que quiere limosna y orden a cualquier costo. Incluso resignando la justicia y la democracia.