lunes, 22 de septiembre de 2014

Una seguridad efectiva debe ocuparse de atender a los policías y sus problemas

La tragedia de El Bermejo es otro caso de violencia que involucra a policías. Ante la repetición de casos urge una política integral de seguridad democrática que se ocupe también de las condiciones de trabajo de los policías, formación, economía, carrera, salud, controles y sanciones.


Publicada 22 de septiembre 2014 en MDZol

Martín Appiolaza, Centro de Estudios Seguridad Urbana (UNCuyo), Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia

Cuando los hechos aislados se empeñan en repetirse es porque ya tememos un problema estructural. Los casos de violencia y policías se repiten, denotando el deterioro de las condiciones de salud, laborales, económicas y en algunos casos éticas que les afecta. Los policías son la cara más visible del sistema de seguridad, los casos son el emergente de una crisis (con claros responsables) que merece un abordaje integral.

Cuando en una organización cualquiera los miembros empiezan a mostrar síntomas extendidos de malestar, es porque hay que mirar el funcionamiento de la institución. Según testimonios publicados en la prensa, esto está pasando con los policías de Mendoza. En los últimos meses hemos visto casos de violencia protagonizada por trabajadores policiales contra otras personas o ellos mismos, renuncias y quejas. Según trascendidos, también hay un nivel preocupante de hábitos insalubres en muchos agentes, así como problemas en el ámbito familiar. No hay que estigmatizar ni generalizar, sino reconocer que hay un funcionamiento institucional que está afectando a algunos de sus miembros. Y ocuparse.La seguridad es el tema que más preocupa a los argentinos. Los policías son un actor clave en el abordaje de la violencia y el delito. Sin embargo, el debate sobre las condiciones del trabajo policial ha estado postergado. No podemos tener buenos policías si no hay un perfil profesional de acuerdo a los problemas que deben abordar, si no son incorporados teniendo en cuenta esas capacidades, si no son formados de acuerdo a los temas que deben abordar, si no tienen un régimen laboral que contribuya a eficientizar el desempeño o las condiciones para un desarrollo personal óptimo.

Por el contrario, los problemas policiales han ido creciendo y las respuestas han sido fragmentarias, discontinuas y contradictorias. Así surge de lo que cuentan muchos policías. Es necesaria una política integral de seguridad democrática que contemple las condiciones de trabajo y de vida de los policías. La desatención lleva al deterioro personal e institucional. Las urgencias por reclutar policías y largarlos rápido a la calle, los déficit en los controles, las arbitrariedades en las sanciones y regímenes de ascenso, la falta de una política de personal han producido daños que van en detrimento de la propia policía. Amenaza mayor en tiempos violentos y crecimiento de la capacidad corruptora del crimen organizado.

Siempre hay salidas e innovaciones interesantes. Como parte de la modernización del sistema de seguridad pública, en Santa Fe crearon los Comité Mixtos de Seguridad e Higiene en el Trabajo para los policías, con miembros uniformados electos democráticamente por el voto de sus colegas. En esos comités se discuten las condiciones del trabajo policial junto a representantes del gobierno de manera integral. También votaron para elegir a los policías que evalúan junto con funcionarios los ascensos, para dar transparencia a la carrera policial. Son ejemplos que están tomando varias provincias y contribuyen a abordar el problema.

Pero hay una gran deuda de fondo que alcanza a toda la Argentina y Mendoza no es excepción: avanzar con un acuerdo amplio para una seguridad democrática, que deje de lado los egoísmos electorales y la demagogia, que formule una política integral para la seguridad a partir de información confiable, que se imponga metas realistas y que involucre la mayor cantidad de actores políticos, sociales, académicos y de la sociedad civil. Sin estos cambios, seguiremos espantándonos ante casos dramáticos.